17 oct 2025

lo liminar (una vez más)

Amado extraño,
Qué miedo escribir ahora y sin embargo, qué imperativo me resulta.
A riesgo de fracasar nuevamente, a riesgo de poner las cosas peor (no sé que tan peor podrían estar), a riesgo de todo, esta carta, en los momentos más postreros del año se me hace necesaria.
No espero una respuesta, cualquier silencio o palabra no puede dejar de serlo. Sin embargo, es importante que te comunique que no espero una respuesta a estas letras y no la creo posible.
No sé por qué tecleo tembloroso, por qué me siento una vez más y me hago caso de esta pasión que a todas luces es torpe. Deben ser los incontables momentos que día a día me visten. El irrefrenable llanto que ninguna palabra o pensamiento puede consolar -amigos y amantes incluidos, mediocres intentos, la constatación de mis certezas que tanto detesto: venir a algo, perderlo, cumplir sueño y ver que cuanto más consigo, menos tengo... en fin, cosas que seguramente se te escapan o en definitiva, no tienes por qué querer saber.

Ahora tengo demasiada información que agudiza todo. Sobre todas las cosas, la vida me ha puesto a prueba, como cuando quise querer y me apareció Zack o aquel chico del proceso del daño... y finalmente, un chico terriblemente enamorado de un imposible que, sin lugar a dudas, hoy sé que no era yo.

Estoy en su piel ahora, su piel de aquel momento: loco y ciego de amor por alguien a quien esa verdad le incomoda, le entorpece, le encarcela, le limita..... ayer me dijeron que era una verdadera alegría que alquien que no te quiere, te deje... y por fin creo que las palabras se han ajustado, y me bautizan y nombran.
Sé que, si actuara pragmáticamente, sacaría provecho de esta situación, porque como escribí hoy, el mar soy yo. Pero, ahi está el animal humano, abriéndome los poros y rompiéndome la garganta para ponerme nuevamente en el interfaz de hotmail, con la conocida dirección que se pone sola y mis manos tanteando mis sueños. Sé que si fuese más astuto, más sabio, más leído, más Rilke, Valery o Poe, tal vez, cerrara esto para cosechar una rica siembra de lo que verdaderamente soy.... y mi hombre-compañero, retozaría extático en un futuro que de verdad no existe. Lo sé, pero no soy un engendro. Crezco, como siempre. Siempre crecí a golpe de dolor.
No me es extraño el dolor, en ninguna de sus versiones. Estoy hecho de alcohol, violencia, muerte. ¿Qué hay más real?
 soy tan cobarde que lo dudo... soy como mi deseo, como tú... soy como fue mi deseo, como fuiste conmigo. Y créeme, me avergüenzo un poco
No soy un fantasma que suplanta identidades. No soy tampoco un personaje autosuficiente y sufrido de la pluma del mejor Tennessee... Soy yo, con mi deseo intacto, con mis sueños imposibles y mi verdad atronadora. Me aniquilo siempre, no hay residuos, no hay basura.
Pero, yo soy el mar; soy, más allá de la risa, el nudo que entrena la garganta en la maraton de los días, los meses y las horas; soy la fascinación efímera, volátil; soy también, más que nunca, la pesada mirada que no pasa, la que finalemtente solo yo sé, la desapercibida, la única. Y claro, soy coninmenso dolor, todo el esfuerzo y el sudor sexual, la pasión hormonal y el orgasmo que nunca conseguí, soy, lo sé, mi fracaso esforzado.

He pensado largamente. Me reconozco cesudo, pero no errático (menos teórico). Tan solo mis palabras me acompañan... suenan entre las vacías paredes de mis días haciéndolos, efectivamente, indufribles, destrozando el hombre hermoso que construía hace muy poco, exponiéndose para mi propio desdén: me conozco más que nunca: Es pavoroso lo que veo.
Esto debe de ser bueno, genial, magnífico. Mi deconstrucción, la buscada, la deseada, la que me toca vivir, ahora, frente  mí, aunque yo no la desee.
Me convertiré en crisálida y aquel que era ya no estará. Ni nada que lo hacía.

Yo soy, amado extraño. En todas tus palabras.

1 may 2022

océano

He vuelto a esa playa que pisamos en dos mil siete.

Recuerdo que, cuando vinimos, estaba el cielo igual de gris. Recuerdo el cielo gris y ese hotel en decadencia que rentaba las habitaciones a un tercio de lo que valían.

Siempre he dormido profundamente. En aquella ocasión te levantaste por la mañana, muy temprano y habías ido a bañarte en el mar. Cuando volviste, mojado, me despertaste emocionado con un gran beso de esos que no tenían forma y parecían una exhalación redonda y cálida, y me dijiste:

- Amor, ahora entiendo la diferencia entre mar y océano.

Y me pediste el amor, que tanto buscabas y que te llevó más allá de mí.

Soy ahora horamen, lo pensé a la madrugada cuando me levanté sin poder dormir. 

El hotel se ha reformado, es caro y vienen familias con niños, y posadolescentes ebrios que bailan el perreo del amor.

He vuelto y no estás.

23 abr 2015

Volando

Mi relación con los aviones cambió profundamente cuando tú te fuiste de mi vida.

Releo esta frase y descubro en cada palabra un pequeño mundo que se abre detrás del anterior.

Banalidad.

Hay algo que me inquieta y es una vibración intensa de la soledad. Pronto iba a describirla pero la caída en la melancolía me parece rutinaria, y a un tiempo, deliciosa y gozosa.

Pienso que la gran mayoría de palabras que explican, nombran, ordenan, dan forma o sostienen este caos que ocurrió, y sigue ocurriendo, son un exceso. Por algo ya no existen nunca más las palabras entre tú y yo.

Se me antoja de hay algo más orgánico detrás de todo. Algo que no permite una fuga, ninguna; ninguna simulación, ninguna respuesta, ni dura, ni trabada, ni doliente, ni hiriente... Y al mismo tiempo me descubro humilde y perplejo ante ese todo que explica la singularidad orgánica del amor, que lo desdice mientras dura el segundo.

Un segundo eterno.

Te sobran las anécdotas, hoy mas que antes, más que nunca. Y el exceso no cuenta. Y, obviamente, somos una singularidad.

Sin embargo, ¡cuánta pasión contenida!

No sé cuantas veces me he subido a un avión desde la primera vez que abrí este diario. Y, aunque hoy me inunda un otro, y la cabeza me empuja hacia otro día y otras palabras y el cansancio se han convertido en canas y carnes gordas en mi cuerpo diferente, sentado en un avión, con nuevos idiomas en mi boca, muchos puntos cardinales jaloneando las comisuras de mis labios para convertirme en risas, con una cama tibia inundada de ternura, con pelos de gato y silencios contundentes, en un avión, te escribo, de camino a París.

Estoy escribiendo lejos de ti, para decirte, grave y final, que ya no creo en el espejismo. Para decírmelo y así contar un relato incompleto.

Aunque me duele igual que ayer.

Como todos estos días.

Desde aquellos días en los que el invierno se estancó entre nosotros.

11 may 2014

El azar

De repente ha soñado esa canción que me recordó esa calidad del amor.

La calidad de lo íntimo.

El calor de la verdad.

Me dio pena.

26 abr 2011

Asombro
(Con A de Amor)

Soy capaz,
pese a mi incredulidad de niño pequeño,
pese a mi atolondrado dolor,
soy capaz de amarte...


Más que nunca,
para que no regreses ya,
para no desearte.

Te amo y te dejo.


30 oct 2010

Madrid

Solía recibir a mis amantes eventuales con esta música. El sexo era algo triste pero seguro. Ahora solo son recuerdos. Nunca debí dejar que mi deseo acabara en brazos de alguien que estuvo lejos de verme.

30 jul 2010

mi profundo secreto

ya eres
en mi silencio
la charla en bucle
el ahogo
y el recuerdo

luego de sus besos
de su amor salvaje

luego de su ternura
regreso a ti

ya
finalmente
te hiciste mi secreto

12 may 2010

Te tengo en mi mente




Estoy en un avión y miro por la escotilla. Llevo cruzando los Andes de noroeste a sureste por lo menos hace una hora. Primero el desierto de Atacama, tan vasto y salvaje, casi desde Lima, durante el ligero sueño que me invadió hasta que de pronto, una violencia terráquea dibujada hace miles de años, ya en paz, pintada por una nieve fugaz, se levantaba como jugando por debajo del avión.

(¿Qué planeta es este?
Me he puesto a llorar).

El pretexto del viaje es un curso de entrenamiento actoral con base a una técnica japonesa que se dictará en Buenos Aires. Salir de un día a día al que le he superpoblado inconscientemente de todo lo que podría hacer, con gusto, pero si el día tuviese treinta horas, No pensar, No dormir, Comer, Ducharse, Sacudirse en el sexo intentando poner cuidado en dar, y leer, con precaución por ver algún signo de distinción, algo, un indicio de que lo que es, durante el acto, sea. No evocar, ¿Vivir?

Dejar que el dolor se exprese libremente, no reprimirlo (es una presa descomunal, no termina de vaciarse). Intentar ver el lado positivo, Intentar ser consecuente con uno mismo, Asumirse en el error.

Los Andes son tan hermosos…!

(…)

Siento que no voy por eso, siento, más lejos en distancia, más cerca en tiempo (dos usos horarios menos), esto que es estar más cerca alejándome más.

Cuando alguien se va, uno siempre la puede conservar en la mente, tal como era justo antes del ultimo día (ultimo año).

Te tengo en mi mente.

Es curioso cómo me ha conmovido el paisaje… Me pregunto, ¿Es el paisaje, Tan delicado y cruel? O es tal vez el no poder compartirlo contigo… Es inevitable, que como muy dijiste una vez, no hace mucho, que esto se convirtiera en un barroco chantaje sentimental, ya que el sentido que puedas darle (el derecho es humano), es el significado que para ti, exclusivamente, en tu momento vital, con el abismo que nos separa, pueda darse… no me importa, la verdad. No lloro por eso, sólo que me imaginé cediéndote la escotilla del avión en Lima, “para que veas tu”, Para así, quizá ser más feliz, ¿ser feliz?

Sí, el tiempo del llanto no ha sido superado. Ahora, por absurdo que suene tiene un sentido más profundo para mí.

Ya no te busco en ningún lado. Te tengo como tú quieres estar, Tengo otras cosas que no me aportan nada, en ningún sentido familiar a lo que me aportabas tú. Estoy aprendiendo a perder en cada momento en que algo nuevo me pasa.

Inevitablemente pienso en ti, Incluso de la manera más prosaica: como amigo.

Haciendo cuentas, en mi contador de estadísticas caí en cuenta de repente, que habías ido el primer domingo de mayo a Zaragoza. Me adjudiqué estúpidamente, como cuando me adjudicaba los poemas que no escribiste para mí, la razón de tener-querer-necesitar ir por el día de la madre a ver a Pilar, y eso, por incierto que sea, por lejano incluso que parezca, por vestido del chantaje infantil de los padres, pareciome que nacía de una voz que alguna vez pronuncié contigo, Un hijo cumpliendo con amor a su madre.

El amor, el amor, el amor… comprendo bastante ahora, Sobretodo me cuesta relativizar que las cosas, con el tiempo, se asientan, En mi caso, bah, guevadas…

Qué feo que haya caído justo en un momento de tu vida, que ahora pertenece al pasado. Lo pronosticó tu ahora amigo, ex mío. Dijo: Mejor que no te enamores de él, porque en el momento en el que está, tú formarás parte suya y todo se confundirá…


Finalmente, puede que incluso sea buena idea todo esto: haberme ido a Ecuador, emprender en algo que finalmente (y no desde el principio) era exclusivamente mío; “que me vaya bien”, que sea afortunado, que haga más de lo que allá podía hacer, que me duela no poderlo hacer allá, que me haya dado cuenta de que no había encontrado al hombre de mi vida, que piense -estúpidamente- que nunca me amó como yo a él, o como dijo que me amaba, o como yo quería que lo hiciera, o como parecía que sucedía, que esas cosas tuviesen una consecuencia clara y no otra, que todo esto sea, otra vez, fruto del dolor y no un pensamiento generoso.

Pero por qué?

Por qué?

Por qué con tanto, sigo roto, húmedo y perdido?

Algo no cuadra en todo esto. Algo no funciona en esta supuesta buena manera de hacer las cosas, al fin…!

No creo que te mande este mail.

19 nov 2009

prisión

la felicidad es un pequeño cuartito
donde navego ciego

la felicidad
el futuro que fue
cuando en el pasado
soñé
lo que deseaba

la felicidad
la felicidad
la felicidad

todos los días
cuando te recuerdo


lágrima

29 ago 2009

la música es un pequeño motor del que me cuelgo
fuera,
la marea es infernal

los días no encuentran sosiego

la vida es todavía
una promesa

donde me disuelvo

22 ago 2009

me miento

Eu sem voce
Nao tenho porque
Porque sem voce
Nao sei nem chorar

Sou chama sem luz
Jardim sem luar
Luar sem amor
Amor sem se dar

Em sem voce
Sou só desamor
Um barco sem mar
m campo sem flor

Tristeza que vai
Tristeza que vem
Sem voce, meu amor,
eu nao sou ninguém

Ah, que saudade
Que vontade de ver renascer nossa vida
Volta, querido
Teus braços precisam dos meus
Os meus braços precisam dos teus

Estou tao sozinha
Tenho os olhos cansados de olhar para o além
Vem ver a vida
Sem voce, meu amor,
eu nao sou ninguém

Sem voce, meu amor,
eu nao sou ninguém


15 ago 2009

entrando en el pasado

hoy he encontrado un disco en mi antiguo home cinema. lo grabaste tú con una selección de música de cine. quizá esto me ha revuelto todo y siento algo de pena ahora, pero sabes? no merezco sufrir por una terquedad que no la comparto.
¿por que hace falta hacer tanto daño?
no imaginé jamás este dolor que tuve que sufrir y que poco a poco va pasando.

voy pasando página.

11 may 2009

Ganando puntos

siento tu cariño,

cuando

deseo acostarte

y cobijarte

mientras mi mano

te hace cosquillas

en la piel

8 may 2009

trigonometrías

No paro de hacer sumas.

Mi cabeza dibuja semicírculos horizontales y mi boca balbucea.

Luego, una nube me recuerda tu mirada que no está, para verla junto a mí.

La luz me duele,
soy un gran ojo con dolor.

La radio enciendo y apago intermitentemente, mientras vivo cómo escucharías la canción.

La película, elperfume, el calor de la tarde... tan amable que es perfecto para ti

Mientrastanto, siguen las matemáticas sumando,
las horas
desde que no estás.

7 may 2009

Primera vez

No había experimentado nada igual antes. Llorar en la cama, al acostarme, de simple desolación era una figura que se me aparecía lejana e insustancial.

Es la primera vez que me pasa